miércoles, 23 de noviembre de 2011

Violadores no son seres aislados

Enfermo, trastornado, psicópata son las palabras que a la mayoría de la gente le viene a su cabeza cuando ve o escucha en los medios a un violador.

Sin embargo, atribuir estos calificativos a los agresores es muy difícil para los psicólogos y psiquiatras que tratan con estas personas, pues ellos aseguran que la mayoría de los violadores son personas socialmente activas, no son seres aislados ni marginados y tampoco tienen signos de haber sufrido un trastorno mental.

El 90 por ciento de los agresores cuenta con una familia constituida con una pareja, hijos e incluso tienen un empleo.

Un estudio psicológico revela que la mayoría de los violadores tampoco tiene antecedentes delictivos por otros delitos como robo u estafa.

“Los agresores no son enfermos mentales”, dijo la psicóloga y directora del Centro Una Brisa de Esperanza, Verónica Roque y asegura que éstos llevan una vida normal.

Incluso muchos de ellos no cometen el delito en estado de embriaguez o bajo el efecto de alguna droga, los casos de este tipo tienen un porcentaje que no supera el 5 por ciento .

Sin embargo, hay características que en algunos casos coinciden en los agresores, entre ellas están la amabilidad con la que se muestran ante la familia de la víctima.

Asegura que para ganarse la confianza del entorno y de la propia niña o adolescente, los agresores se ofrecen a cuidarla, le compran regalos y poco a poco se van acercando a la niña con caricias o toques impúdicos.

Cuando se aseguran de haber ganado la confianza de todos actúan y proceden a la violación.

“Es la persona que menos hubiera imaginado que podía haber violado a mi hija”, es la frase repetida por muchas madres ante la psicóloga cuando la niña realiza la denuncia.

Roque manifesta que si hay algo que coincide en muchos violadores es que éstos saben esconder muy bien sus conductas con gestos amables.

Otra de las características determinadas por los psicólogos es que los violadores buscan la satisfacción sexual en la violencia que ejercen contra la víctima.

La psicóloga clínica de Régimen Penitenciario de Cochabamba, Fabiola García, indica que la mayoría de estas personas tienen afecto hacia sus parejas, pero buscan el acto sexual con violencia y es por eso que someten a niñas y adolescentes.

“No se puede detectar quién es un violador y quién no, porque éstos no se muestran violentos, sino que buscan la violencia en las relaciones sexuales”, explica.

La psicóloga y perito argentina Karina Arcuschin, indica que existen dos tipos de violadores; aquellos que son impulsivos y los seriales.

Al referirse a los primeros afirma que para ellos "la violación es el resultado de aprovechar la oportunidad que se les presenta en el transcurso de otros hechos delictivos".

En estos agresores, la especialista distingue una característica también presente en otros tipos de violadores, entre ellos un grado de inmadurez sexual y de baja autoestima, pues necesitan que su víctima muestre poca peligrosidad e indefensión para evitar así mantener una sexualidad con pares, consentida, y en la que los juicios valorativos puedan ser descalificados

Por otro lado, para Arcuschin el violador serial lo único que busca para el placer sexual es el sometimiento de la víctima.

"Son sujetos que presentan escasa conexión con experiencias propias de frustración o dolor y fallas constitutivas muy severas en su psiquismo" resalta.

Otro rasgo distintivo de este último tipo de violador es la costumbre de perpetrar las violaciones de manera ritual, repitiendo zonas, horarios y signos.

DIFERENCIAS
La psicóloga Olga Cáceres diferencia los perfiles de violadores con los que cometen abuso sexual.

"Habitualmente el abusador sexual es alguien del entorno de la víctima que crea un lazo basado en la confianza para obtener de su víctima el placer sexual.

En cambio en el violador, la búsqueda del placer sexual no es central. El eje fundamental de su accionar pasa por el poder, ellos no buscan obtener placer, sino tener el dominio total sobre el otro, asegura.

Si bien uno de los rasgos salientes del violador es el de mantener su comportamiento abusivo separado del resto de su vida, también resaltan en su personalidad otros aspectos comunes como la inseguridad, la necesidad de obtener la aprobación de los demás, la inmadurez afectiva y tener una muy baja tolerancia a la frustración.

“La gente piensa que las violaciones las cometen viejos verdes, marginales o alcohólicos, pero lo más frecuente es que detrás del violador haya una persona que para los ojos de los demás es alguien común y corriente”, afirma.

FACTORES QUE INFLUYEN
La mujer es vista como un objeto
Los agresores ven a las mujeres como un objeto sexual debido a la publicidad y la manera en la que se muestra a las mujeres en nuestro medio, aseguran especialistas en el tema.

Los hombres creen que la mujer es un objeto que pueden poseer y por eso la someten a la relación sexual mediante actos de violencia.

Masculinidad mal entendida
En nuestra sociedad las personas que cometen este tipo de delitos, por lo general, tienen estereotipos ligados a una masculinidad mal entendida, donde el hombre es el que domina a la mujer.

Hay una intención de degradar al género opuesto por la ideología machista que tienen estas personas.

El 95 por ciento niega haber cometido el delito
El centro Una Brisa de Esperanza asegura que el 95 por ciento de las personas que comete este delito lo niegan porque piensan que su poder y su palabra están por encima de las declaraciones de un menor o adolescente.

Personas inseguras y baja autoestima
Algunos psicólogos, que trabajan continuamente este tema, señalan que los violadores son personas inseguras y con baja autoestima.

Explican que los violadores buscan a otras personas que puedan dominar, es por eso que optan por abusar de menores de

edad a los que puedan someter y dominar.